Muchos consideran la poesía como algo lejano. Pero nada más lejos de la realidad. Un extremo que se comprueba en los textos de Fernando Barbero, un escritor de Vallecas (Madrid) que actualmente se encuentra afincando entre Alcalá de Henares y Robleluengo (Guadalajara). Este viajero empedernido se ha embarcado en un nuevo –y atrevido– proyecto, en el que ha recibido el apoyo de Océano Atlántico Editores. Se trata de la realización de un libro ilustrado de «haikus» y «tankas», dos géneros procedentes del otro lado del mundo…
El trabajo llevará el nombre de «Bosques, montañas y gente» y estará en la calle en verano de 2021. “El libro recoge la tradición poética oriental, pero filtrada por el mediterráneo”, asegura el autor. “Los haikus y las tankas tienen una gran belleza. Es una poesía sutil. Se alza como un resplandor, como un fulgor”. A pesar de ello, a día de hoy, en España, “existe muy poca publicación editada sobre estos géneros”.
Pero, ¿en qué consisten este tipo de composiciones? Las mismas “hablan del paso del tiempo, de las estaciones o de la naturaleza (a través de los animales o de los árboles, por ejemplo)”, explica Barbero. “Y, en un plano más amplio, también se pueden centrar en otras circunstancias de las personas y del medio ambiente”. Además, los contenidos no suelen respetar una rima determinada.
En cuanto a su estructura, los haikus son elaboraciones de tres versos. El primero es de cinco sílabas; el segundo, de siete; y el tercero, otra vez de cinco. En el caso de las tankas, a estos tres pasajes se deben añadir otros dos más, que serán de siete sílabas cada uno. Así se consiguen unos poemas breves, pero de gran elegancia.
Una circunstancia que ya fue apreciada por autores hispanófonos de reconocido prestigio. Entre ellos, el español Juan Ramón Jiménez, el argentino Jorge Luis Borges o el mexicano Octavio Paz. Todos ellos, en algún momento de su carrera se quisieron inclinar por la poesía oriental escribiendo tankas o haikus. De hecho, “todavía hoy existen muchos poetas que se encuentran interesados por este tipo de géneros”.
«Bosques, montañas y gente»
Uno de estos escritores ha sido –precisamente– Fernando Babero, a través de su nueva obra. Pero, ¿cómo surgió este compendio? “Hice un viaje al Himalaya y, como me encontraba en Asia, me dio por escribir tankas”, explica Fernando Barbero. “En los mismos se va contando todo mi viaje hasta Katmandú, la capital de Nepal”. El escritor completa estos relatos con las vivencias y sensaciones que vivió durante su estancia en la cordillera más elevada del planeta…
Tras este periplo, dejó reposar sus composiciones. “Pero luego, con el paso del tiempo, he ido incorporando alguna tanka más, así como diversos haikus”, confirma el autor. De esta forma, “he ido creando «Bosques, montañas y gente», un proceso que ha sido muy placentero para mí”, confirma. “La cultura nunca puede ser monólogo. Siempre ha de ser diálogo. Cualquier autor que escriba únicamente para sí mismo está incurriendo en un acto de egoísmo insoportable. Y, a la vez, está haciendo algo inútil”, asegura. Como consecuencia, Barbero se encuentra trabajando para sacar este título a la luz…
Además, «Bosques, montañas y gente» será una obra ilustrada a todo color. La responsable de las láminas será Noemí Gómez Posada, una profesional que ha querido –gracias a su gran maestría– reflejar algunos de los pasajes escritos por Barbero. “Ha dado en la diana con su trabajo. Sus composiciones son de una belleza impresionante”, asegura el poeta. “Ha llegado a conectar perfectamente con el texto y con la forma que tendrá la edición”.
Un entendimiento que también se ha podido observar en el trabajo de Pablo Richi, responsable del diseño y de la maquetación del libro. De esta forma, se pretende realizar una edición diferente, en la que el público no sólo se quede con la delicadeza de la escritura de Fernando Barbero, sino que la experiencia lectora sea multisensorial. Es decir, que exista un deleite tanto de los textos como de las ilustraciones y en la forma de presentación de la obra.
Además, esta filosofía también se mantendrá en las presentaciones que se hagan de la obra. En las mismas se combinará la palabra –a través de la presentación de la obra y de la declamación de versos– con la música o el arte. Al fin y al cabo, y como señalaba Miguel de Unamuno:
«Sólo el que sabe es libre, y será más libre el que más sabe. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura»




