Un libro desvela, por primera vez, la trayectoria de Antonio Quevedo Sánchez, quien acogió en La Habana a García Lorca y a Juan Ramón Jiménez.
Este próximo viernes 7 de noviembre, a las 19:00 horas, el aula Antonio Sánchez Mejías de la Casa Malpica, de Manzanares, acogerá la presentación del libro Antonio Quevedo Sánchez, un manzanareño en Cuba, obra de Ignacio García–Noblejas Santa–Olalla. El acto contará con la intervención del propio autor y estará abierto al público hasta completar aforo.
Este libro desvela, por primera vez, la increíble y desconocida trayectoria de Antonio Quevedo Sánchez (1895-1982), una figura destacada en la vida artística y literaria de Cuba en la primera mitad del siglo XX. Nacido en la localidad ciudadrealeña de Manzanares, Castilla–La Mancha, Quevedo, junto a su esposa María Muñoz Portal, emigró a la capital cubana en los años veinte. En esa ciudad impulsó iniciativas culturales como la revista Musicalia o la Sociedad de Música Contemporánea de La Habana.
El libro que se presenta este viernes en Manzanares cuenta, por ejemplo, las relaciones de la familia Quevedo–Muñoz con grandes nombres de la cultura hispánica, como Federico García Lorca –quien fue acogido por el matrimonio castellanomanchego durante su estancia en Cuba en 1930–, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez y su esposa, Zenobia Camprubí, y el célebre guitarrista Regino Sáinz de la Maza, entre otros artistas y escritores.
Uno de los capítulos más reveladores del compendio aborda –precisamente– la estancia de Federico Lorca en Cuba y su amistad con los Quevedo. El poeta impartió en la isla charlas y conferencias sobre poesía, cante jondo y nanas, alternando palabra, música y danza. Fue durante ese viaje cuando escribió el célebre poema Son de negros en Cuba, publicado en 1930 en la revista Musicalia, fundada por Antonio Quevedo y María Muñoz.
El propio Quevedo dejó testimonio de cómo nació aquel poema universal: “Alguien afirmó allí que en Santiago de Cuba había paisajes tan evocadores como aquel, y Federico dijo que no se iría de Cuba sin visitar Santiago. De ahí nació su fantástico Son de Santiago de Cuba.”
Lorca regalaría su manuscrito original a María Muñoz. Años después, Antonio Quevedo donó ese manuscrito a la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana (hoy Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba), gesto que ilustra el profundo vínculo entre el matrimonio Quevedo–Muñoz y la vida cultural cubana.
El libro destaca la curiosidad intelectual de Antonio Quevedo y su compromiso con la cultura y su papel como difusor de la música y la literatura. En palabras del autor, Ignacio García–Noblejas, “este manzanareño es, sin duda, uno de los humanistas autodidactas y diletantes ilustrados que hicieron de la cultura un puente entre España y América”.
Dividido en tres grandes bloques, Antonio Quevedo Sánchez, un manzanareño en Cuba aborda primero los orígenes familiares de Quevedo en La Mancha y su conexión con las ramas genealógicas que enlazan España y Cuba. A continuación, traza su trayectoria vital y su implicación en la vida cultural habanera, así como la complicidad creativa con su esposa en el desarrollo de proyectos musicales y literarios. El último bloque se adentra en las redes de amistad y colaboración que los Quevedo tejieron con algunos de los protagonistas más destacados de la cultura hispánica del siglo XX, reflejando cómo su casa en La Habana se convirtió en un espacio de encuentro y diálogo intelectual entre España y Cuba.
Fruto de una rigurosa investigación, la obra constituye un testimonio valioso de los vínculos culturales entre España y Cuba en el siglo XX, así como un homenaje a una vida dedicada al diálogo entre la música, la literatura y la amistad.
Como escribió el propio Antonio Quevedo en uno de los textos recogidos por el autor: “Abro el libro al azar y me encuentro con la fotografía de un grupo de muchachas de Manzanares (pero ¡Dios mío, si es el pueblo donde yo nací!), bailando las manchegas. ¡Qué caras y qué expresiones! Tal vez sean algunas de ellas sobrinas nietas, puede que lleven mis apellidos…”. Un fragmento que resume, con emoción, el lazo indisoluble entre su tierra natal y la memoria de una vida vivida al otro lado del Atlántico.
Sobre el autor
Ignacio García–Noblejas Santa–Olalla (Madrid, 1958) es notario y licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Apasionado de la historia y la poesía manchega, ha publicado las obras Don Antonio García–Noblejas Díaz–Pinés y su estirpe (1846-1974) (1995) y La Mancha: tierras de mar sin mar. Antología de poetas manchegos (2010). Colaborador habitual de la revista Siembra, ha sido pregonero de diversas festividades en Manzanares. Padre de ocho hijos (cuatro de ellos políticos) y abuelo de seis nietos, mantiene una profunda vinculación con su tierra y su familia, fuente de inspiración de esta nueva obra.
¿Dónde encontrar el libro?
Antonio Quevedo Sánchez, un manzanareño en Cuba se puede adquirir en las presentaciones que se realizan de la obra, así como en Mareta–Espacio Cultural, emplazado en la Plazuela de don Pedro, 1C, de Guadalajara (España). También hay posibilidad de hacerse con un ejemplar en el siguiente enlace, haciéndose envíos a toda España y el mundo.