Julio Martínez participa en un libro sobre despoblados serranos

El gerente de «Océano Atlántico Editores», Julio Martínez, junto con el director del diario digital «Henares Al Día», Ángel de Juan, han intervenido en un libro sobre pueblos abandonados en la sierra norte de Guadalajara. Más concretamente, han escrito –al alimón– un capítulo sobre la localidad de Romerosa, que se incluirá en la obra «Serranía de Guadalajara: despoblados, expropiados y abandonados». El compendio ha sido coordinado por José María Alonso Gordo y la edición ha corrido a cargo de la asociación cultural «Serranía de Guadalajara».

En el título se ha hecho referencia a una veintena de enclaves, que coinciden con las poblaciones que –en la actualidad– existen sin moradores en dicha comarca arriacense. Entre los lugares analizados se hallan Alcorlo, El Atance, Bujalcayado, Las Cabezadas, Fraguas, La Iruela, Jócar, Matallana, Matas, Querencia, Robredarcas, Romerosa, Sacedoncillo, Santotis, Tobes, Umbralejo, El Vado, La Vereda, La Vihuela y Villacadima. “Exactamente, se han tenido en cuenta 20 lugares, que son –más o menos– los que se han despoblado en la Sierra”, explica José María Alonso Gordo.

En la realización de este libro han intervenido más de una veintena autores, entre los que se encuentra Julio Martínez. Pero, ¿qué criterios se han seguido para elegir a los creadores que han hablado sobre los mencionados despoblados? “Son escritores y expertos en la materia, relacionados de alguna manera con la asociación Serranía”, explica el coordinador de la obra. Además, “se ha pretendido que tuvieran alguna vinculación con el pueblo adjudicado o, al menos, con la zona”.

De esta forma, en el referido título se distinguen plumas de probada relevancia. Entre ellas, las de Raúl Conde, Raquel Gamo, Ángel de Juan, Pedro Aguilar, José Antonio Ranz Yubero, Agustín Esteban, Francisco Martín Macías, Antonio Herrera Casado –cronista provincial de Guadalajara–, Francisco Jurado Serrano, José Antonio Pinel, Octavio Mínguez, Faustino Calderón, Amparo Donderis, Pedro Vacas, Abraham Prieto, Francisco Lozano Gamo, José Antonio Alonso, Jesús Orea, Tomás Gismera y Francisco García Marquina.

Gracias al trabajo conjunto de todos estos especialistas se ha conseguido sacar adelante «Serranía de Guadalajara: despoblados, expropiados y abandonados», cuyos objetivos son muy claros. Entre ellos, “recordar, sensibilizar, documentar, dejar constancia y homenajear cariñosamente a los antiguos habitantes de estos pueblos, que todavía pueden recordar sus casas, sus calles, sus gentes”, subraya José María Alonso Gordo.

– En este sentido, ¿cómo surgió la iniciativa de hacer el libro sobre despoblados de la Serranía de Guadalajara?

– La idea nació de la propia inquietud de la junta directiva de la asociación editora sobre el tema de la despoblación en nuestra comarca –rememora el coordinador de la obra–. Hace dos años nos planteamos hacer una muestra fotográfica para el «Día de la Sierra» sobre el tema y quedó tan bien que pensamos «rentabilizar» el esfuerzo.

De hecho, la totalidad de la mencionada exposición –con más de 40 paneles– va incluida como anexo en la obra. “Además, en ese tiempo sacaron Ranz Yubero y colaboradores su libro sobre los «Despoblados de Guadalajara» y nos preguntamos por qué no hacíamos lo mismo con los de la Sierra, pero dándole contenido, no sólo a modo de ficha”, explica Alonso Gordo.

Romerosa.

Julio Martínez y Ángel de Juan se han encargado de realizar el capítulo relativo a Romerosa. Para escribirlo se desplazaron varias veces hasta la localidad, con el fin de recorrer sus calles, el entorno que la circunda y conocer –de primera mano– una localidad que quedó abandonada poco después de la Guerra Civil española. De hecho, no muy lejos de esta zona se produjeron enfrentamientos entre los dos bandos en liza.

“Dicha población perdió su estatus de pueblo desde la Guerra Civil (1936-1939), al ser línea de frente durante casi toda la contienda, teniendo que abandonarla sus habitantes. Terminado el enfrentamiento bélico, muchos de ellos no volvieron y sólo lo hicieron un par de familias que aguataron en el emplazamiento hasta que la próxima localidad de Aleas fue reconstruida”, explican los autores. “Hoy, de Romerosa apenas quedan unos pocos restos de sus casas y una maltrecha iglesia parroquial, que cada día va sufriendo el abandono y el consiguiente derrumbe”.

Pero en este capítulo, Julio Martínez y Ángel de Juan no sólo han hablado de la historia del enclave. También han cartografiado sus caminos y vías de acceso, han analizado su urbanismo y patrimonio, han relatado la evolución demográfica del despoblado hasta su abandono e, incluso, han expuesto su progresivo deterioro durante los últimos años. Todo ello con el fin de dar una visión panorámica de lo que ha sido este antiguo municipio, que hoy se encuentra en ruinas.

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